Agua de lluvia fluyendo dentro de un tubo de PVC

Durante las lluvias de julio de 2024 coloqué un Behringer B-5 sobre un tubo de PVC por el que corría el agua.

No buscaba demasiado.

Acababa de conseguir el micrófono y quería escuchar qué ocurría.

A veces una grabación comienza así.

Sin proyecto.

Sin intención clara.

Sólo una cosa que está sonando y la necesidad de acercarse.

El agua tenía una presencia continua, pero nunca completamente estable. Las gotas llegaban con diferentes intensidades, algunas desaparecían dentro del flujo y otras parecían golpear el interior del tubo antes de continuar su recorrido.

El PVC añadía su propia resonancia.

Me quedé escuchando.

Las primeras grabaciones eran más o menos lo que esperaba.

Hasta la última.

Había algo debajo del agua.

Una forma de sonido que, al principio, no podía identificar.

Era muy tenue.

Por momentos parecía un roomtone algo ligero muy al fondo.

Esa clase de sonido que aparece cuando el oído intenta encontrar algo reconocible dentro de un sonido complejo.

Durante mucho tiempo pensé que procedía del propio tubo.

Quizá una resonancia.

Quizá una frecuencia producida por el movimiento del agua.

Quizá la combinación de las gotas, el espacio interior y el material estaba haciendo algo que todavía no sabía describir.

No necesitaba decidirlo.

La grabación estaba ahí.

Y el sonido era suficiente.

Volví sobre ella varias veces.

Al final utilicé fragmentos del principio y del final para construir una pequeña pieza con las partes que más me interesaban.

El ruido permaneció.

O lo que yo había decidido escuchar como una voz.

Mucho tiempo después regresé a la grabación.

Esta vez escuché otra cosa.

Un vehículo había pasado cerca.

Probablemente un automóvil, una motocicleta o un camión.

El sonido había entrado por la parte posterior del micrófono.

El agua era mucho más fuerte, pero aquello estaba allí, mezclado con ella.

El supuesto sonido de la tubería no era de la tubería.

No había ningún fenómeno oculto.

No había una resonancia misteriosa esperando ser descubierta.

Era simplemente el mundo pasando por detrás.

Y, sin embargo, la primera explicación sigue siendo parte de la grabación.

Porque también registramos lo que creemos estar escuchando.

Una grabación de campo no contiene únicamente una fuente.

Contiene el lugar.

La posición del micrófono.

La dirección desde la que escuchamos.

Los sonidos que intentamos excluir.

Los que no sabemos que están ahí.

Y también nuestras propias expectativas.

Quizá por eso me interesa volver a escuchar grabaciones antiguas.

No necesariamente para encontrar nuevos sonidos.

A veces para descubrir que estaba escuchando otra cosa.

Después de aquella grabación hice una encuesta.

La siguiente idea fue intentar escuchar la coraza y los amarres de un barco.

Me interesaba saber qué ocurriría si trasladaba aquella manera de escuchar el tubo a otros materiales.

Pero entonces aparecieron las limitaciones del B-5.

Ese mismo día intenté escuchar mi propio corazón.

Corrí.

Salté.

Después coloqué el micrófono contra el pecho.

El resultado fue un pitido.

Fuerte.

Lo suficiente para que la grabadora se quedara trabada y tuviera que apagarla bruscamente.

No estaba escuchando el corazón.

Estaba intentando obligar a un micrófono pensado para el aire a escuchar algo que ocurría en una superficie.

La diferencia parecía pequeña.

No lo era.

Comencé entonces a pensar en los micrófonos de contacto.

En lugar de escuchar el aire alrededor de un objeto, escuchar directamente su vibración.

También empezó a hacerse evidente otra cosa.

El B-5 podía estar apuntando hacia aquello que me interesaba y, aun así, el mundo continuaba entrando por detrás.

El tráfico.

Las personas.

Los motores.

Todo aquello que no formaba parte de mi intención también formaba parte del lugar.

Quizá la solución era conseguir un micrófono que aislara mejor el mundo.

Así comenzó otra búsqueda.

Otra manera de acercarse a los objetos.

Otra forma de escuchar.

Pero esa es otra histeria... colectiva.


Grabación: Agua de lluvia corriendo por tubo de PVC

Fecha: julio de 2024

Micrófono: Behringer B-5

Técnica: micrófono colocado directamente sobre el tubo

Tipo de registro: grabación de campo / sonido ambiental

Ubicación: Veracruz, México


Atte. RSL

(Alias Raychan Lin)

(Operador de boom, boom operator, sonidista, sonido directo, field recording y paisajista sonoro) 


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